Distension cervical

La distensión cervical es una lesión en músculos o tendones del cuello causada por estiramiento excesivo.

Más de 20 músculos están conectados en el cuello. Estos músculos trabajan juntos para ayudar a mantener la cabeza erguida y facilitar los movimientos de la cabeza, el cuello, la mandíbula, la parte superior de la espalda y los hombros. Un músculo sano está compuesto por numerosas fibras musculares. Cuando el músculo se sobrecarga o se estira demasiado pueden formarse pequeñas roturas en el músculo, el tendón o el tejido conectivo entre el músculo y el tendón, que suele ser la parte más débil.

Los dos músculos del cuello con mayor riesgo de sufrir distensiones son:

Elevador de la escápula. Este músculo recorre el lateral del cuello, desde la parte superior de la columna cervical hasta la escápula (omóplato). El elevador de la escápula desempeña un papel fundamental en la flexión y rotación lateral del cuello, y estos movimientos pueden verse dificultados si este músculo se tensa.

Trapecio. Este músculo se extiende desde la base del cráneo hasta más de la mitad de la espalda, llegando incluso hasta los hombros. La porción superior del trapecio facilita numerosos movimientos, como la inclinación de la cabeza y la extensión del cuello (mirar hacia arriba).

Las distensiones cervicales más extensas implican mayor inflamación, lo que conlleva hinchazón, dolor y un período de recuperación más prolongado. La fuerza del músculo distendido durante la recuperación depende en gran medida de la cantidad de fibras musculares desgarradas

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Causas principales de distensión cervical

 

Malas posturas (Tensión crónica): Mantener el cuello en una posición forzada o inclinada hacia abajo por periodos prolongados, como trabajar frente al ordenador, usar el teléfono móvil («cuello de texto») o leer.

Lesiones por traumatismo (Agudo): Accidentes automovilísticos, especialmente alcances traseros (latigazo cervical), que fuerzan el cuello más allá de su rango normal de movimiento.

Sobrecarga muscular: Levantamiento de pesas inadecuado, movimientos bruscos o ejercicios intensos sin preparación.

Posiciones incómodas para dormir: Dormir con almohadas muy altas, bajas o sin apoyo adecuado para el cuello.

Estrés y tensión emocional: El estrés prolongado contribuye a la rigidez y contracturas musculares persistentes.

Actividades de la vida diaria: Movimientos repetitivos o actividades que implican mantener el cuello rígido.

 

Síntomas comunes

Incluyen dolor cervical, rigidez, fatiga muscular, dolor que se extiende a los hombros, dolores de cabeza en la zona de la nuca y mareos.

Generalmente, estos síntomas son reversibles con descanso, calor local y ejercicios de estiramiento

Cuando el dolor persiste más de unas semanas, es severo, o si se presenta debilidad extrema, entumecimiento intenso o dolor que irradia al hombro y al brazo, se irradia al hombro y al brazo, puede requerir atención médica.

 

La mayoría de los casos de distensión muscular en el cuello son leves o moderados y se curan con el tiempo.

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